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Chiste: La Cortadora de Pepinos

Un hombre trabajaba hacía muchos años en una fábrica de enlatados.
Una vez, le confesó a su mujer que estaba poseído por una terrible obsesión:
Un impulso incontrolable de colocar su pene en la cortadora de pepinos.
Espantada, la esposa le sugirió que consultara con un psicólogo.
El marido prometió que lo pensaría, pero continuó repitiéndole y
repitiéndole a la esposa la misma historia, hasta que ella, aburrida, un día le dijo:
– Pues mételo y no me jodas más, ¡es tu problema!
Días después, el marido llegó a casa cabizbajo, pálido y profundamente abatido.
– ¿Qué pasó, querido? – le preguntó la mujer, preparándose para lo peor.
– ¿Te acuerdas de mi compulsión de meter el pene en la cortadora de pepinos?
– ¡Oh, no! – gritó la mujer – ¡Dime que no lo hiciste!
– ¡Sí, lo hice!
– ¿Oh, por Dios, y qué pasó?
– ¡Me despidieron. ..! – respondió el marido.
– Pero….y, eh …. ¿¡La cortadora de pepinos!?. ¿Qué te hizo, te lastimó?
– ¡No!………… A ella también la despidieron

Chiste: Abogados

Sutil diferencia entre lo justo y lo correcto

Se encuentran dos abogados en el garaje de un Motel y advierten que cada uno anda con la mujer del otro….Pasada la incomodidad inicial, uno le dice al otro en tono bajo…..
– Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi coche y que su mujer se vaya con Ud. a su coche.
El otro le responde:
– Coincido en líneas generales con su planteamiento, estimado colega.

Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo…. Porque ustedes están saliendo y nosotros estamos entrando !!!!

 

Chiste: La Segunda Guerra Mundial

Un hombre mayor, italiano, que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse. Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:

– Padre… Durante Segunda Guerra Mundial, una mujer bonita golpeó a mi puerta y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi  ático.

– ¡Esa fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el sacerdote- no tienes la necesidad de confesar eso.

– No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores sexuales’

– Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden ser muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.

– Gracias, Padre. Ésa es una gran carga que le saca a mi alma. Pero tengo una duda más.

– ¿Y cuál es, hijo?

¿Cree Ud. que debería decirle que la guerra ha terminado?

Chiste: Dolores de Cabeza

Juan no tenía problemas y era feliz. Un día empezó a sufrir dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que fueron aumentando hasta llegar a ser insoportables.

Cuando su trabajo y su vida empezaron a ser afectados por este problema, Juan se decidió a ir al médico. El especialista lo examinó, realizó radiografías, muestras de sangre, de heces, de orina, y por fin le dijo:

-Le tengo una noticia buena y una mala. La buena es que puedo curarle sus dolores de cabeza. La mala es que para hacerlo tendré que castrarlo.

Usted sufre una rara situación en la que sus testículos oprimen la base de su columna vertebral, y eso le causa dolores de cabeza. La única manera de remediarlo es extirpar sus testículos. Juan quedó deprimido, pero sus jaquecas empeoraban y desesperado decidió someterse a la operación.

Al salir del hospital, el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía abatido y desanimado, como si le faltara una parte de sí mismo (obviamente)

.-Lo que necesito es un traje nuevo- se dijo  Así que entró en la tienda y pidió un traje.  El vendedor lo observó por un momento y dijo:

-Muy bien, talla 44. -¡Exacto! ¿Cómo lo supo?. -Es mi trabajo -repuso el vendedor-. Juan se probó el traje, que le quedó perfectamente Mientras se observaba en el espejo, el vendedor le dijo:

-¿Qué le parece una camisa nueva? Juan respondió:

-Pues, ¿por qué no?

-Veamos, ha de ser un 34 de mangas y dieciséis de cuello.

– ¿Cómo lo supo? -Es mi trabajo -repitió el vendedor.
Juan se puso la camisa y mientras se veía en el espejo, el vendedor le dijo:

-¿Unos zapatos nuevos? -Por supuesto -dijo-. El vendedor echó un vistazo a los pies de Juan. -Un 42 -¡Exacto! ¿Cómo lo supo?

– Es mi trabajo -respondió el vendedor- Mientras Juan admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor le preguntó: -¿Qué le parece si se lleva también unos calzoncillos nuevos? Juan por un segundo pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo:-¡Buena idea!

-Debe ser calzoncillo de talla 36 -dijo el vendedor Juan se rió: -No, se equivoca. He usado talla 34 desde los dieciocho años.
El vendedor negó con la cabeza:

-No es posible que use la 34; el calzoncillo estaría demasiado apretado, le presionaría los huevos contra la base de la columna y le causaría  todo el día un tremendo dolor de cabeza.!!!

Chiste: El Borracho y El Cura

Un borracho que olìa a vino por los 4 costados se sube a un colectivo y se sienta con su roñoso bolso y un diario viejo al lado de un cura. Saca una petaca con ginebra y se toma toda la que queda.

Satisfecho agarra el diario y se pone a leer. El cura finge que el borracho no existe y disimula su incomodidad.

Al rato, el borracho mira al cura y le pregunta:

– Oiga buen hombre! Puede decirme que cosas causan artritis ?

El cura, molesto, le responde en tono sarcástico: – Ciertamente la vida relajada, el andar frecuentando mujeres mundanas, los excesos con el tabaco y la bebida, en especial el alcohol, esas borracheras que terminan en noches de putas…y muchas mas de esas porquerías…!!!!!!

– Laaaaaa mieeeeerda, responde el borracho volviendo a su lectura. El cura, pensando en lo que le dijo al pobre infeliz, condolido decide disculparse y le dice en tono comprensivo:

– Disculpe usted, no quise ser tan rudo ¿desde cuando sufre de artritis? – Yoooo, no nunca la padecí, padre!…

Solo estaba leyendo en este diario que El PAPA sufre de artritis desde hace varios años !!